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Como ya mencioné, todos los sistemas de archivos proveen una interfase al sistema operativo para trabajar con archivos. Hay operaciones básicas que tienen que estar presentes en dicha interfase. Una de ellas es el borrar archivos.

Teoría

La forma en la que se borra un archivo depende casi totalmente en la forma en la que se guarde la información dentro del sistema de archivos. Sin embargo, por lo general los archivos son guardados en varias partes que se pueden dividir en dos grandes grupos completamente diferenciables:

  1. Bloque base: es un bloque que está dentro del directorio e indica información general del archivo como su nombre, tamaño y dónde comienza el archivo en sí. A veces también comprende una extensión como una buena forma de lograr que el nombre de un archivo pueda ser de casi cualquier longitud (aunque puede ser utilizado para otras cosas). El separar esta porción del resto de la información es útil para evitar el desperdicio de espacio (ser reserva sólo lo que se necesite) y evitar tener más huecos en el sistema de archivos
  2. Bloque de datos: aquí es donde está la información. Su longitud suele ser fija y contiene (en alguna porción predefinida) vínculos a los siguientes bloques para poder formar el archivo completo.

Práctica

Se borra el archivo seleccionado presionando shift+del o con algún comando del estilo del, deltree o rm. Luego se confirma que se lo desea borrar (la mayoría de las veces el sistema operativo pedirá confirmación). No es tan complicado, ¿no?.

A nivel del sistema de archivos tampoco es complicado. Si sabemos, además, que un sistema de archivos necesita mantener una contabilidad del espacio libre entonces podemos pensar en borrar archivos. La forma estándar es simplemente eliminar el bloque base y marcar todos los demás como libres. De esa forma, cuando se necesite espacio se escribe allí y listo.

Metí la pata

¿Qué hacemos cuando borramos un archivo que no queríamos borrar? Llorar es una buena opción, pero a veces se puede hacer algo. Como recién se dijo, al borrar el archivo eliminamos la entrada que vinculaba el archivo al directorio pero la información debería seguir allí… eso esperamos. Entonces empezamos a preguntarle a nuestros conocidos y buscamos en internet desesperadamente por nuestra salvación: una aplicación de recuperación de archivos. Existen aplicaciones, sin embargo, que aseguran que el archivo no sea recuperable. Simplemente toman los bloques del archivo y escriben basura en el espacio que ocupaban.

Lamentablemente, la mayoría de las aplicaciones existentes requieren algún tipo de pago antes de siquiera poder probar cuán buenos son. Y aún cuando tengan una versión de prueba sus limitaciones son demasiadas como para que sean útiles y nuestro bolsillo no puede costear el pago de la licencia. Por otro lado están los servicios de recuperación que cobran por cantidad de información a recuperar. Éstos, a veces también pueden recuperar discos dañados y otras situaciones en las que no nos gustaría estar.

No es que el mundo sea sádico y disfrute de vernos transpirar intentando recuperar nuestra información. El recuperar la información es complicado y requiere de paciencia y conocimientos. Ya sea para programar una aplicación y hacerla correr u otras técnicas que yo desconozco o bien porque cualquier información que querramos recuperar puede ser lo suficientemente importante como para que estemos dispuestos a pagar por ella (bueno, es un modelo de negocios completamente válido).

La forma básica de recuperar la información es revisar uno por uno todos los bits del disco (aunque con revisar la porción libre suele bastar). Si la información sigue allí encontraremos el bloque base y los datos… o al menos alguno de ellos. Lo complicado es reconstruir toda esa información, mientras más grande sea el archivo, más probabilidad de que se encuentre desperdigado por todos lados. Esto complica la reconstrucción del mismo y favorece a que alguna de esas partes haya sido corrompida.

¡Queremos soluciones!

Para poder recuperar la mayor cantidad de información hay muchos puntos a tener en cuenta que son de vital importancia. Hay dos recomendaciones importantes antes de intentar cualquier cosa:

  • Tratar de no modificar ningún archivo del disco: si creamos nuevos archivos (ya sea por guardar un programa que bajamos o instalar algo) o modificamos alguno existente es muy probable que éstos sobreescriban parte de (o toda) toda la información que queremos recuperar. Recordemos que lo que borramos ahora es espacio libre en el disco.
  • Tratar de no reiniciar Windows: este sistema operativo utiliza un archivo como espacio de intercambio para aprovechar al máximo la memoria de la máquina: el archivo swap. Casi todos los usuarios no han modificado la configuración del mismo y, por lo tanto, están en una situación en la que Windows achicará y hará crecer ese archivo según lo necesite. Nos encontramos en la misma situación que la anterior, el sistema operativo puede reescribir la información borrada

Sobra decir que reinstalar el sistema operativo tampoco ayuda.

La forma ideal de realizar la recuperación es simplemente utilizar una PC que no sea aquella en la que se encuentra la información borrada. Esto puede ser bien una PC conectada a la red local u otra PC distinta totalmente aislada. El primer caso es más sencillo ya que se busca en internet, descargan programas y se prueba todo desde otra PC. En el segundo caso uno necesita desarmar la PC propia, extraer el disco duro y conectarlo en la otra PC para poder intentar recuperar la información.

Si ninguna de estas opciones es viable, no hay que desesperar, aún existen posibilidades de recuperar al menos parte de la información. Sin embargo se deben tener en cuenta los siguientes cuidados que ayudarán a recuperar más información:

  • La aplicación que recupera información debe de ser lo más compacta posible (minimizando la posibilidad de sobreescribir lo que antes eran nuestros archivos)
  • La aplicación idealmente correrá desde un dispositivo que no sea el disco donde reside la información. Puede ser otro disco duro, un disquette o CD. Para esto, casi siempre es necesario que la aplicación no sea instalable
  • En caso de recuperar la información, los programas no reconstruirán la estructura del sistema operativo sino que crearán una copia. Por eso, la copia debería ser hecha en otro medio (disquette u otro disco) y no se debe desesperar ya que es extremadamente probable que, cuando se recupere el archivo, la información borrada seguirá allí como si no se hubiese recuperado.
  • No esperen recuperar todos los datos. No quiero ser cruel y decir que no esperen recuperar nada; pero es una posibilidad de que no se recupere nada o que, si bien se recuperaron los archivos, éstos sean inservibles.

Para complementar esta información les dejo un par de links a programas gratuitos para la recuperación de archivos. Están en inglés ya que no econtré alternativas gratuitas en español. No los estoy recomendando ya que no los probé, sólo fueron los que encontré, así que siempre que los corran será bajo su responsabilidad. Ambos son para windows y no tienen restricciones de ningún tipo:

Mucha suerte para quien alguna vez necesite toda esta información. Espero que les haya sido útil.

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3 Responses so far

  1. fidel dice:

    Tengo una pregunta medio dificil y necesito un poco de ayuda.

    Si alguien entra en mi cuenta de thunderbird y le da eliminar cuenta hay alguna opcion o programa para recuperar esa cuenta o no hay?

  2. Matías dice:

    @fidel: Lee la parte de “¡Queremos soluciones!”. Si algo es borrado del disco duro esto es lo que se puede hacer. Depende de cómo hace TB para borrar una cuenta, pero tengo entendido que sí tiene algo que ver. Sólo hay que ver en TB qué es lo que define una cuenta y dónde está para poder – intentar al menos – recuperarlo.

  3. henry mona dice:

    excelente archivo el cual es de gra utilidad para asegurar el tipo de archivos a mantener en el escritorio